Sobre un fondo blanco, puro e intacto, irrumpe el color en capas que se cruzan y se expanden como lo vivido. En medio de ese ruido, brota la vida: pequeños rastros orgánicos que hablan de raíz, refugio y regeneración. Una pieza donde el caos y la calma conviven, donde el exceso no invade, sino que transforma. Un paisaje emocional que no se mira, se siente.
En ella la combinación de diferentes piezzas crean fantásticas composiciones. Elige las que más te gusten para aportar tu toque personal a mi obra y consigue un conjunto único y personal.