Pieza de escala mediana (61,2 x 61,2 cm), de cuatro brazos que se abren como un cruce de caminos. En su centro habita la esencia: pequeños restos de pinturas, descascarillados y huellas de otras paredes que un día fueron algo distinto. Fragmentos rescatados que ahora se reúnen aquí, como un homenaje silencioso a lo vivido, a lo creado, a lo que permanece aunque cambie de forma.
Alrededor, el contorno estalla en una estética vibrante y directa. El spray dibuja sus límites y los puntos, aplicados con plantilla, aportan ese lenguaje pop tan reconocible, casi lúdico, que contrasta con la carga emocional del interior. Lo espontáneo y lo cuidado conviven, igual que el pasado y el presente.
Es una pieza que habla de transformación, de reciclaje emocional y material, de cómo todo puede volver a encajar. De cómo incluso lo que parece roto o olvidado puede convertirse en el corazón de algo nuevo.
En ella la combinación de diferentes piezzas crean fantásticas composiciones. Elige las que más te gusten para aportar tu toque personal a mi obra y consigue un conjunto único y personal.